jueves, 2 de octubre de 2014

Los recuerdos...

 
Los recuerdos,
diluidos y demacrados por el tiempo,
salen a mi encuentro.
 Lo hacen sin aviso,
 para aprovechar las ventajas
 del efecto sorpresa,
 ocultos en algún oscuro
rincón del alma.
Cuando  deciden aparecer,
resultan molestos... 
 gimen, claman,
 amenazan, ríen, lloran,
llevan cadenas oxidadas, 
 se ostentan y palpitan. 
Son apariciones, impresionables... 
Determinados recuerdos dan
una palmada en la espalda,
y  señalan la puerta de salida.
 
 Otros... los confundidos,
caminan dando vueltas,
desafiando el óxido de las cadenas...
 
Algunos...
 justo antes de salir,
 vuelven la vista,
 con gesto triste,
 pero ya dóciles,
tenues y volátiles.
 
Marga®
Marga Seoane
 
© Todos los derechos reservados
 
 
 
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero
 a cosas que me suceden.
¿Y qué deseaba yo?
 Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
Alejandra Pizarnik