martes, 7 de diciembre de 2010

La Plaza...


Aquella plaza separaba lo que recuerdo del olvido
y ya no hay cartel que anuncie,
por aquí o por allá...
Sacaron las hamacas...
Sacaron las farolas...
Sacaron los viejos árboles...,
los mataron con esa muerte lenta ...
para arrancarles la corteza.
Algunos fueron desapareciendo en la leñera,
otros fueron madera para la cruz que asfixia
y por asfixia se muere.
Mataron los árboles, los desaparecieron.
Y ahora nada suena, ni siquiera el silbido del viento.
No hay luz que ilumine la plaza
ni música, ni risas, ni pájaros...
quedó entre rejas sola y triste la plaza.
No hay murmullos.
No se ve el aire... no se respira.
La plaza está vacía.
Tampoco suena nada en mi corazón que mira.
Quizá acompañé la ausencia .
Quizá perdí también mi corteza.

Marga®
Marga Seoane
Derechos reservados.


“El principio y el fin de todas las cosas residen en el corazón del hombre.”
Tolstoi

1 comentario:

Graciela María dijo...

Queridos amigos, aunque aún no es tiempo del regreso con libertad a la PC (muchos de ustedes conocen del accidente que tuve en mi mano derecha, cuya salud va mejorando y agradezco las palabras de aliento recibidas, los correos y mensajes que me han hecho llegar),
anhelo dejarles un humilde poema para esta Navidad y Fin de año, deseando lo mejor para ustedes y los suyos.
Felicito a quienes han actualizado sus sitios- todavía no lo he podido hacer con el mío-, vuestros esfuerzos y proyectos y gracias por las contribuciones recibidas que por ahora están pendientes.


Tanto…


Tanto arrulla el tiempo a la vida,
que se olvida,
entre tanto adherirse a las cuestiones terrenas
de mirar de tanto en tanto hacia el cielo.
Darse cuenta, que es escaso
el paso de nuestra existencia;
entre los atajos de la abundancia
o la pobreza.

Levantemos la mirada para que se filtren
esperanzas de luz sobre nuestras cabezas,
mientras transitamos
el ascenso al camino de lo eterno.

Que esta Navidad destelle en lo incomprensible
para que creamos que vivir merece el arrojo;
así como sonreír,
entre la adversidad que nos asesta
y sólo tengamos ojos para el Altísimo
que paciente nos espera.


Unquillo, Córdoba,Navidad 2010
Graciela María Casartelli


http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion/