miércoles, 19 de noviembre de 2008

Las ofensas...


Una agresión, una arrogancia, un agravio o un insulto,
surgen de la debilidad del agresor.
Puedo ver su angustia, su soledad, su miedo, su vacío.
Puedo ver su tristeza, su dolor, su frustración, su envidia
su resentimiento y su menosprecio.
Hoy... me siento inmune a esas ofensas .

No cedí a las provocaciones.
Las ignoré con el corazón quebrado.
Entiendo que solo deseaban dañarme
sentirse mejor,
y comprendí la mezquindad
de esas personas
Aprendí a maniobrar mis emociones.
Dando luz a quienes me arañaron el alma.

MARGA®

1 comentario:

julia del prado morales dijo...

Uno aprende de todo en esta vida Marga, es un continuo aprendizaje, bien lo afirmas. Besos desde el Perú, Julia

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